domingo, 21 de octubre de 2007

AL PRINCIPIO DEL PRINCIPIO: la primera historia de amor jamás contada

Al principio del principio, la mañana que el Relojero da cuerda a ese reloj llamado Vida…los afectos, valores y sentimientos no son completamente ciegos.

Es mañana, ese momento, tiene una historia muy, muy larga. Historia transmitida en el género humano desde hace miles de años. Es la historia de la Vida.

En ese momento, esa mañana, dos células (óvulo y espermatozoide) se fundirán en lo que resultará la expresión más bonita de una historia de amor, la Vida.

Como en cualquier otra historia de amor, cada cual, cada una de esas células expresará lo que es, su yo particular, su esencia, su código genético. Es decir, su propia Vida que, dividida en 23 pedacitos o cromosomas y con una longitud de 1 metro, conlleva una parte de todo aquello que somos todos y cada uno de nosotros.

Tras la fecundación, cuando el hábil, rápido y veloz espermatozoide fecunda el correspondiente óvulo, ese extracto, esa entidad, esa existencia se funde para dar lugar a una nueva Vida, nuestra vida. Entonces todo nuestro yo, nuestra fragancia, se encuentra en dos metros de cinta en la que, por medio de un código específico, están definidas todas las características de la futura persona. Podemos decir que todo ello, tal información, esos dos metros de cinta cabrían apretadamente en la cabeza de un alfiler; y que la cantidad de letras que en dicha cinta llega a haber escritas, supera en cinco veces las de la Enciclopedia Británica.

Ese es nuestro código genético, esa cinta somos lo que somos y lo que seremos; esa cinta es la expresión codificada de nuestra Vida.

Y esa es la expresión de una bonita historia de amor que, entre óvulo y espermatozoide, ocurre esa mañana que el Relojero da cuerda al reloj llamado Vida; y donde los afectos, los valores y los sentimientos no son completamente ciegos. Y no lo son porque es uno, y sólo uno, el espermatozoide que por su bravura, coraje, fortaleza y tesón llega hasta ese óvulo que lo ha enamorado. Y a él le ofrece lo mejor de si, su fragancia, su código genético, su propia vida, al objeto de obtener de ello, de tal unión, la máxima expresión del amor, la Vida.

Y en agradecimiento a esa entrega por parte del espermatozoide, el óvulo, en prueba de su amor y fidelidad se “blinda”, se protege de la entrada de cualquier otro espermatozoide, garantizando así la entrega mutua y total de uno a otro.

Es un momento de tal intimidad, de tal entrega, de tal generosidad, donde abiertamente se dan mutuamente la Vida el uno al otro al objeto de obtener otra, en la que una parte de ambos existirá hasta su muerte. Su amor les llena de un altruismo tal que sólo puede explicarse por algo más grande, la obtención de una Vida mutua y compartida.

No se puede explicar semejante proceso de donación, entrega, generosidad, afectuosidad y amor sin los valores, afectos y sentimientos que den garantía a un proceso vital, esencial y necesario para la continuidad de la Humanidad.

Es por ello que “Al principio del principio, la mañana que el Relojero da cuerda a ese reloj llamado Vida…los afectos, valores y sentimientos no son completamente ciegos”.


Zaragoza a 20 de mayo de 2007
Álvaro Vázquez Prat.
Médicos por la Vida – Aragón.
Miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia.

viernes, 5 de octubre de 2007

LA CULTURA DE LA MUERTE

Ha sido noticia hace breves días las declaraciones del ministro de justicia, Mariano Fernández Bermejo, el las que el susodicho político afirmaba, alegremente , que “ve madura a la sociedad española para el debate sobre la eutanasia”; introduciendo así este polémico asunto en la agenda, una iniciativa que el presidente R. Zapatero ya llevaba en su discurso político antes de ganar las Elecciones de 2004.
Por si acaso las cifras de “atentados contra la vida” que, oficialmente, se manejan en nuestro país fueran poco estremecedoras, se plantea ahora la posibilidad de aumentarlas introduciendo un nuevo “procedimiento mortal”: LA EUTANASIA. Vocablo derivado del griego: "eu" -verdadero- y "thánatos" –muerte; definida en nuestro diccionario como “todo acto u omisión que ocasiona la muerte de un ser humano con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial e inhumana de su vida. "Derecho a morir" lo llaman los que promueven la eutanasia y el suicidio asistido. En realidad todos nos vamos a morir, de manera que no hace falta inventar un “derecho” para ello, la naturaleza, queramos o no, se encargará de que nos muramos. No tenemos por qué, ni debemos apurarnos en este asunto. Si lo que se quiere decir con “derecho a morir” es que todo ser humano tiene el derecho a morir en paz y dignidad, cuando la muerte natural le llegue, entonces no hay nada que objetar. Pero lamentablemente eso no es lo que los partidarios de estos crímenes quieren decir con el falso “derecho a morir”. Lo que ellos quieren decir es que la persona tiene el “derecho” a que le apliquen la eutanasia, el suicidio asistido o a suicidarse, incluso cuando ella lo estime conveniente. Estos activistas llegan también a decir la barbaridad de que el acto de matarse a uno mismo o de procurar la ayuda de otros para lograrlo es un “acto final de autodeterminación”, “liberación” o “muerte misericordiosa” (“mercy killing”). Todos estos términos son eufemismos, es decir, frases bonitas pero engañosas, que intentan esconder la terrible realidad que se pretende promover: la eutanasia, el suicidio asistido y el suicidio. En realidad existe una gran confusión en cuanto al referido vocablo, ya que intereses particulares, sociales, emocionales, ético-morales e incluso políticos hacen que se manipule el verdadero significado de la palabra con objeto de dar cabida a los diversos intereses que se desprenden en cada situación.
Pero es intención de este artículo valorar el sentido de la frase del ministro al respecto de la madurez de la sociedad para aplicar tal ¿“técnica”?. Bien sabe el ministro que dicho procedimiento no es propósito baladí y que debe haber una “delicada e intencionada” preparación del entorno social que acepte, consienta, admita e incluso defienda el debate a favor de la eutanasia. Bien sabe el ministro que hay que moldear, adaptar e instruir mentalidades, conciencias y voluntades para que, “progresivamente”, se vaya aceptando el mensaje “exterminador”. Bien sabe el ministro que ello no es fácil y que necesita tiempo y una adecuada dosis de “manipulación” para maquillar el sentido de la cuestión. Pero para ello no está sólo, cuenta con una colosal “arma mediática”, los medios de comunicación, los cuales se encargarán de hacer el trabajo sucio, se encargarán de mentir sobre lo que “no es”, se encargarán de concienciar a aquellos que, ajenos a la realidad social que nos ocupa y debería preocupar a todos los que nos llamamos personas, viven la vida sin sentido. Debemos estar preparados, formemos nuestra conciencia frente a las mentiras interesadas del poder político, mediático e interesado de aquellos que ven en la muerte un “derecho interesado”.


Zaragoza a 4 de octubre de 2007

Alvaro Vázquez Prat
Provida-Aragon
Médicos por la Vida – Aragón –
Miembro del Observatorio de Bioética de la Un. Católica de Valencia.